1935: Puerto Rico en los Juegos

 

Carlos Uriarte / Meta

 

 

1935 - III Juegos Centroamericanos y del Caribe, El Salvador

16 de marzo al 5 de abril
 
La actuación de Puerto Rico en los II Juegos en La Habana en el 1930, más una exitosa gira que hizo el equipo de baloncesto San Juan Sport Shop en Venezuela en el 1931, donde ganó todos sus partidos, causo euforia, alegría y pasión en el pueblo deportista y entre los incipientes dirigentes deportivos de la isla.
        
Estos primeros triunfos internacionales, motivó e impulso que se buscarán nuevas alternativas para preparar e incentivar a los atletas boricuas para su próximo compromiso internacional a los III Juegos que estaban programados para el año de 1934 en El Salvador, pero que se tuvieron que posponer hasta el año siguiente, debido a un fuerte terremoto que sacudió al país centroamericano.
 
Luego de intensas reuniones y negociaciones entre funcionarios de gobierno y deportistas, se aprobó el 7 de abril de 1933, una resolución conjunta en la Cámara de Representante y en el Senado, para crear el Comité Olímpico de Puerto Rico, asignando la cantidad de $5,000.00 dólares para cubrir los gastos de nuestras selecciones atléticas a las olimpiadas Centroamericanas.
 
Como presidente de este Comité Olímpico gubernamental, (que nunca fue presentado y reconocido por el Comité Olímpico Internacional) fue nombrado el gobernador de Puerto Rico, James Beverley. Además, en la resolución legislativa, se estimulaba y se le pedía a la Comisión Atlética, que presidía Eduardo González el crear y desarrollar una Olimpiada Puertorriqueña en varios deportes, que sirviera de eliminatoria y fogueo a los atletas boricuas. Un año después, el 14 de abril de 1934, el nuevo gobernador de Puerto Rico, Blanston Winship firmó el proyecto de la Cámara 162 que creó la Comisión de Recreo y Deportes Público y asignó $18,000 dólares para la preparación de la delegación de Puerto Rico a los III Juegos en El Salvador.
 
Los esfuerzos de los organismos deportivos y de las autoridades del gobierno iban de la mano, con el propósito firme de conformar una delegación competitiva y constar de antemano con los medios económicos para sufragar los gastos de la preparación y viaje de la delegación. A la par, se programaron eliminatorias que fueron apoyadas por gran público en las facilidades del estadio del Escambrón, generando un gran entusiasmo entre los aficionados y donde un grupo de personas, constituido como la Junta Insular Olímpica, compuesta por Eduardo González, Justo Rivera Cruz, Frank Campos, Teófilo Maldonado, más el asesoramiento técnico de Fabito Faberllé, Antonio Gordian, Cosme Beitía y otros, seleccionaron la delegación que finalmente se trasladó a El Salvador, en esta ocasión vía marítima en el barco San Sebastián El Cano.
 
Delegación Boricua:
        
Un total de 31 atletas, todos hombres, conformaron la delegación que participó en cuatro deportes, que fueron atletismo, tiro, baloncesto y voleibol. El jefe de la delegación fue Frank Campos, sus entrenadores fueron Cosme Beitía, Antonio Gordián y Faberllé en el atletismo, Pablo Albanese en baloncesto, Lolo Noa en voleibol y el capitán Wooley en tiro. El 7 de marzo, una gran multitud despidió a los atletas boricuas en el muelle 1, que partieron rumbo a Panamá, para luego trasladarse a El Salvador, algunos en avión, automóvil o vapor.
 
El 16 de marzo de 1935, el ganador de la medalla de plata en pértiga en el 1930 en La Habana, Manuel Luciano encabezó la modesta delegación, portando en esta ocasión la bandera monoestrellada, a diferencia de los Juegos anteriores, que se desfiló con la bandera de los Estados Unidos. 
 
Heroes boricuas en los Juegos
 
Cinco medallas de oro, bandera y himno:
Dos días después, el 18 de marzo, otro atleta oriundo de la ciudad de Ponce, Fernando Torres Collac se convertiría en el primer atleta boricua en ganar una medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, (nombre que se adoptó en la asamblea general de delegados) y en el deporte internacional, en el evento de la bala con un envío de 12.84 metros, nueva marca para el certamen. La medalla de plata fue para Ignacio Vázquez de Cuba con 12.18, y el bronce para el mexicano Raúl Urquijo con 11.99 metros. El mayagüezano, José Antonio Figueroa arribó en la décima posición. En el momento de recibir la medalla de oro, se enarboló la bandera de Puerto Rico, mientras se entonaba el himno del país sede, algo que fue apreciado y destacado por la afición. Una nota periodística proveniente del El Salvador destacaba el hecho. Decía la nota “Nobleza”; “la orquesta encargada de tocar los himnos, no conoce la letra de la “Borinqueña” y la representación de Puerto Rico en un acto de galantería a sus anfitriones, les permiten que toquen el himno salvadoreño. De ese modo, Puerto Rico se ha ganado la simpatía del público y cuando un puertorriqueño finaliza entre los tres primeros puesto, la bandera de la estrella solitaria sube al mástil”. También se destacaba y se identificaba que Manuel Ángel Rodríguez, que viajó como miembro del equipo de voleibol, era uno de los que enarbola la bandera puertorriqueña en los actos de premiación.
 
La segunda y tercera medalla de oro fueron ganadas por competidores nacidos en Mayagüez, una por José Eber Sabater en la pértiga con un brinco de 3.73 metros, nueva marca y José Antonio Figueroa en la jabalina con un lanzamiento de 59.32 metros, también marca para el evento. El cuarto oro vino de parte de Juan Luyanda en el evento de salto alto con un brinco de 1.77 metros, cerrando con el quinto oro de la delegación, el tirador Jesús Acosta en el evento de Fusil Militar individual con 284 puntos, agregando otra de bronce por equipo junto a Pedro Maldonado, Julio Torres, Hermenegildo Pérez y Generoso Santiago que acumularon 1,305 puntos. En todas estas premiaciones se enarboló la bandera puertorriqueña y se entonó el himno del país del El Salvador.
 
Nacimiento de la Identidad Nacional:
Las medallas de oro ganadas en El Salvador y lo acontecido allí, provocaron las expresiones más amplias de orgullo nacional, de excelencia y de respeto por la prensa del El Salvador que destacó en sus diarios esos acontecimientos con este escrito; “Más afortunada Cuba, que hoy es República, Puerto Rico continúa atada al Tratado de París, sin ser Estado de la Unión Norteamericana ni República Independiente. Pero en las Olimpiadas Centroamericanas, Puerto Rico si ha sido una nación. Olímpicamente hablando, en San Salvador hemos asistido al nacimiento de una nación Puerto Rico”.
 
 
Más medallas:
Además, de las cinco medallas de oro, la delegación boricua sumó otras cinco medallas de plata y cinco de bronce para un total de 15, finalizando en el tercer lugar entre todos los países. Las medallas ganadas por deportes fueron:
 
Medallas ganadas por deportes:
 
Deporte Oro Plata Bronce Total
Atletismo 4 4 3 11
Tiro 1 0 1 2
Voleibol 0 1 0 1
Baloncesto 0 0 1 1
Totales 5 5 5 15
 
Las medallas de plata en el atletismo fueron ganadas por Gilberto González Juliá en 400 metros vallas con tiempo de 56.7, logrando otras dos, una en el pentatlón con 3,179 puntos y como integrante del relevo de 4 x 100 metros junto a Eulalio Villodas, Eugenio Guerra y Frank Cepero. La cuarta plata fue para José “Pepe” Martínez en salto alto con 1.73 metros, detrás de Juan Luyanda. El atletismo boricua sumo otras tres medallas de bronce, para aportar 11 de las 15 medallas que ganó la delegación. Los bronces, fueron para Raúl Torres en los 110 metros vallas con 17.0 segundos, Raúl Juliá en salto largo con 6.49 metros y el relevo de 4 x 400 metros encabezado por González Juliá, Raúl Torres, Pepe Martínez y Eulalio Villodas. En total Gilberto González Juliá ganó tres medallas de plata y una bronce, José Martínez dos de plata, Villodas una plata y una bronce, mientras Raúl Torres aportó dos de bronce. 
        
Plata en Voleibol:
El sexteto boricua encabezado por Antero Narváez de Naranjito, Hiram Bithorn, Manuel Ángel Rodríguez, que en los Juegos de La Habana, había participado en tenis, Henry Findanque, Guillermo Méndez, Miguel Méndez, Didio Sousa, Fernando Torres Collac, que fue oro en la bala en atletismo, Avelino Romeu, y los hermanos Carlos Noa y Fernando Noa, estelares jugadores del equipo Rexach, ganaron la medalla de plata, con dos victorias y dos derrotas. La medalla de oro fue para México y el bronce para Cuba. Las dos victorias de los boricuas fueron frente a Cuba y las dos derrotas frente a México, en juegos muy luchados, especialmente el último. El resumen de su participación fue de cinco sets ganados y cuatro perdidos, produciendo 118 puntos y permitiendo 106. Los resultados de sus partidos fueron: victoria frente a Cuba 15-8, 15-9, perdiendo con México 15-13, 16-14, volviendo a ganar a Cuba 15-7, 15-8, cayendo frente a los mexicanos por la medalla de oro, 15-6, 12-15, 15-10.
 
Bronce en Baloncesto:
El torneo se jugó con ocho equipos que se dividieron en dos grupos. El primer juego de Puerto Rico fue contra México perdiendo (39-26), equipo que había ganado la medalla de oro en las dos primeras ediciones. La primera victoria vino frente a Costa Rica (43-24), ganando otros dos juegos frente a Panamá (37-30) y Guatemala (40-25), antes de volver a perder frente a México (35-31), quedándose con la medalla de bronce, el oro fue para México y la plata para Cuba, quinteto que nunca jugó frente a los boricuas en el torneo. El equipo estuvo integrado Sebastián Barea, Onofre Carballeira, Germán Cestero, Roberto Martínez, Rafael Martínez, Francisco Gelpí, Ramón Cestero, Eligio Armstrong, Hiram Bithorn, que ganó plata en voleibol y Fernando Torres Collac, oro en atletismo, plata en voleibol y bronce en el baloncesto, por lo cual ganó tres medallas en los Juegos, para ser junto a Gilberto González Juliá con tres plata y una bronce, todas en atletismo, los máximos medallistas de la delegación. Rafita Martínez fue el mejor anotador del torneo al conseguir 59 puntos, producto de 26 canastos de campo y siete tiros libres en cinco juegos. El quinteto nacional en su primer torneo internacional, anotó 177 puntos, permitiendo 163. Su dirigente lo fue Pablo Albanese.
 
Gran Recibimiento:
El 22 de abril llegó al puerto de San Juan el vapor Magallanes trayendo a la delegación de 31 atletas. Miles de personas que se congregaron en el muelle, mientras los hermanos Baso sobrevolaban la bahía en su avión enarbolando la bandera puertorriqueña. Al bajar del barco se entonó el himno de La Borinqueña, mientras la multitud cargaba y vitoreaba a los campeones con su botín de 15 medallas y el tercer lugar en las medallas. Los miembros de la delegación recorrieron junto al pueblo las calles de San Juan, dirigiéndose luego al estadio del Escambrón donde fueron recibidos por las autoridades del gobierno, grupos deportivos y el pueblo que los aclamaba como héroes. El compositor Rafael Hernández compuso una canción para la ocasión de nombre ¿Cómo te cae?. El periódico El Mundo dio un gran despliegue a la actividad, con varias fotos y resumiendo en una de sus notas “!Qué sublime espectáculo!”, los historiadores deportivos algún día darán la relación circunstanciada de ese memorable acto de profusas exclamaciones”.
mapa